Las pérgolas son un elemento arquitectónico muy antiguo que aporta sombra y protección a un camino a fin de hacerlo más confortable de transitar. Con el tiempo esa misma idea se llevó a las terrazas para crear sombras que hicieran más confortables la estancia y menos proclives a sufrir por el viento, el sol, el frío o la lluvia ligera. Al mismo tiempo se utilizó como elemento para crear mayor privacidad y protección. Todo esto llevó a las pérgolas a cumplir una función y no a ser un elemento específico o forma, sino el medio de proveer mayor aislamiento del exterior sin encerrarlo por completo el espacio libre.
Hoy en día podemos ver pérgolas en materiales naturales vivos como árboles y enredaderas (las originales pérgolas) hasta vigas de aluminio recubierto que se mueven o recorren según el ángulo de la luz del sol.
En México, por su clima y herencia española, las pérgolas son muy populares en terrazas tanto privadas como públicas e inclusive podemos verlas en función de paradas de autobuses de manera común. Pero la forma más recurrida es una techumbre con cuatro columnas, vigas maestras que descansan sobre las columnas y que soportan a las vigas secundarias dispuestas para tapar la mayor cantidad de sol, pero que no cubren más del 50% de la superficie total del techo. Esto crea la sombra suficiente para crear confort y ser un punto frecuente de reunión para pasar el tiempo al aire libre.
Por su simpleza, la mayoría de las pérgolas se realizan con vigas y columnas de madera como material principal, lo que provoca que su mantenimiento se convierta en un problema inclusive a corto plazo, debido a que la humedad, los rayos ultravioleta (UV) e infrarrojos (IR), los hongos y el moho, así como plagas de insectos como polilla, escarabajos o termitas atacan a la madera hasta deteriorar su durabilidad, resistencia e imagen. Muchos esconden estos problemas con barnices o pintura que solo atrasan un poco unas consecuencias que son casi inevitables.
Afibra provee de material tipo madera como vigas, troncos o varas rústicas, artificiales en fibra de vidrio para que su pérgola perdure. De esta forma se sustituye la madera que de otra forma crearía hongos, moho, plagas, se astillará y absorberá humedad, evitando el constante mantenimiento y sustitución de partes deterioradas. La madera artificial en fibra de vidrio no se astillará ni guardará humedad, plagas, hongos u moho; al contrario, mantendrá su imagen por más tiempo y será un material más seguro durante más años, a la vez que requiere mucho menos mantenimiento al hacerse en periodos de tiempo más distantes entre sí y por consiguiente bajo un menor costo.
Si bien la fibra de vidrio no es un material barato, es una buena opción de inversión si su pérgola forma parte de su negocio, como sucede con los restaurantes al aire libre, las terrazas de los hoteles y condominios o centros comerciales. La fibra de vidrio hará que su pérgola permanezca operando por más tiempo, lo que en el caso de ciertos negocios significa dinero.
En las residencias privadas una pérgola de madera puede ser un lugar apacible y no representar tanto problema al dar mantenimiento ocasional a la madera, sin embargo la fibra de vidrio es un valor agregado a su construcción e incrementa el valor de su bien inmueble, al tiempo que conservará su apariencia después de muchos más años, evitando generar problemas de imagen y reducción del valor de su inmueble a largo plazo.
Si usted tiene pensado construir una pérgola para su negocio o residencia, pídanos una cotización de su diseño. No tendrá que utilizar diámetros, medidas o tipos de madera que usted no haya ideado en su diseño. Le ofreceremos la mejor relación entre imagen y resistencia a los años con el mejor servicio desde su concepción, su fabricación, instalación, garantía y mantenimiento o reparación.






















